domingo, 23 de marzo de 2008

ASESINA

Como a una Bogart femenina pareciera
que la noche anterior te hubiera sucedido
el fin del mundo, que ya todas las copas
de los bares las hubieras bebido y que esos
tacones tuyos, como de lápiz infantil recién
acuchillado, desde todos los andenes
se hubiesen despedido de algún muerto.
Porque es que pareciera que en el bolso
llevases por carné la ficha policial
con el listado largo de tus asesinados,
de todos tus amores eternos que una noche
no llegaron a ver el humo delator
que de tus uñas rojas brotaba a borbotones.
Gracias a Dios, en fin, que ni has mirado
más allá de la mesa de aquel tipo
que, delante de mí, se tomó sin saberlo,
como todos, su güisqui último y total.
Descanse en paz aquel inocentón
que anduvo hacia la muerte de tu brazo.