domingo, 23 de marzo de 2008

LA QUE SE FUE

Pisando la dudosa luz del día
dejé una vez las puertas de tu casa,
después de haber besado, todo pasa,
la boca que ya nunca será mía.

¿Que ya nunca será? Tan poca fe
me empuja a recurrir a José Alfredo,
tantas luces dejaste… que no puedo
dejar de tricotar La que se fue.

Un recuerdo eres ya, una mañana
de Reyes, una Cruella con malicia,
un licor que olvidar de madrugada.

Una ausencia, una nube, una gastada
imagen de un portal y una caricia.
Dos locos. Una prisa. Polvo. Nada.